lunes, 4 de junio de 2012

Batallas y Resultados


Batalla Brunete

La primera de ellas fue la ofensiva de Brunete después de la caída de Bilbao. Pretendía dicha ofensiva llegar hasta Navalcarnero en la carretera de Extremadura. De esa forma se conseguiría eliminar la presión sobre Madrid, ciudad que era frente de guerra desde noviembre de 1936. El resultado fue parecido al de la anterior nacional en Guadalajara. Tras un primer avance bastante rápido de las tropas republicanas el posterior contra ataque nacional hacía que las posiciones volviesen al punto de partida. Ahora bien la intensidad del ataque hizo que Franco tuviese que enviar tropas desde el frente Norte, con lo que la ofensiva en el cantábrico quedó momentáneamente paralizada.


Batalla del Jarama

Lógicamente el primer intento sobre la capital consistió en un ataque frontal. Las columnas de Varela deberían avanzar sobre la capital desde la carretera de Toledo realizando un tanteo en toda la línea y teniendo como primer objetivo Campamento y la Casa de Campo. Se pretendía entrar en Madrid desde toda la zona Oeste, entre las carreteras de Toledo, Extremadura y de La Coruña. Sin embargo este primer asalto resultó un fracaso y el frente quedó más o menos estabilizado desde Basurero en el Sur hasta la ciudad universitaria, siguiendo aproximadamente la línea del río Manzanares. Las tropas nacionales si que consiguieron rebasar el Manzanares en la zona del Hipódromo e inmediaciones del puente de los franceses, sin embargo la situación era muy delicada, ya que esa cabeza de puente estaba unida tan sólo mediante el llamado puente de la muerte o del generalísimo.

Se planteó un ataque de flanco para mejorar esa situación. Será la conocida como batalla de la carretera de La Coruña donde las tropas nacionales ocuparán la zona entre Las Rozas y Pozuelo pero quedando nuevamente detenidas frente a la ciudad universitaria.


El tercer intento de ataque a la ciudad fue un ataque de flanco con la intención no ya de ocupar la ciudad si no de aislarla del resto de la zona republicana. La batalla del Jarama supondrá un nuevo revés para las tropas nacionales, ya que pese a la ganancia de terreno y a conseguir tener batida la carretera de Valencia la ciudad no fue rodeada ni embolsada.



Batalla Seseña

Solventado el problema del paso del Estrecho y disponiendo Franco de una masa de maniobra suficiente se planteaba cual era el mejor camino para alcanzar el considerado objetivo prioritario de la guerra, Madrid.

El avance por el valle del Guadalquivir forzando el paso por Despeñaperros se planteaba más rápido, sin embargo el principal peligro era el mantener dos flancos descubiertos a posibles ataques enemigos. Es por ello que se optó por el avance sobre Extremadura. Esta línea de avance planteaba varias ventajas. Por un lado era un paso más fácil que Despeñaperros, ya que se usaba la antigua vía de la plata, además el flanco izquierdo se apoyaba sobre la frontera de Portugal, país que se mostró favorable al bando nacional. Finalmente, si la maniobra tenía éxito se comunicaban las dos zonas en poder de los nacionales y además el posterior avance sobre Madrid se vería también libre de peligros en el flanco izquierdo, ya que descansaría en la sierra de Gredos también en poder de los nacionales.

Por lo tanto se eligió esta línea de avance ocupando Mérida, Badajoz, donde la represión fue durísima, y posteriormente llegados a la provincia de Cáceres se giraba la línea de ataque Norte-Sur a otra de Oeste a Este. En su avance desde Trujillo sobre la capital durante los meses de agosto y septiembre cabe destacar la toma de Talavera de la Reina y se producía el rescate del Alcazar de Toledo, donde desde el inicio de la sublevación resistía la guarnición al mando del entonces coronel Moscardó. A finales del mes de octubre se producía la batalla de Seseña y en noviembre las tropas del general Varela llegaban a las inmediaciones de la capital.

Batalla de Teruel


Teruel representaba una cuña en la zona centro republicana. Una ofensiva desde allí amenazaba las comunicaciones de Madrid con Levante o como posteriormente se vio, podría resultar la división de la zona republicana en dos.

Por ello el Estado Mayor republicano planteó una ofensiva para eliminar el saliente de Teruel. Una vez eliminada esa amenaza se barajó la posibilidad de una ofensiva sobre Extremadura que dividiese a los nacionales en dos. De esa forma posteriormente se pasaría a una eliminación de la zona nacional en Andalucía.

La ofensiva sobre Teruel fue un éxito, de hecho fue la única capital de provincia ocupada por los republicanos en toda la guerra. El problema vino después. Antes de poder llevar a cabo los posteriores movimientos el Ejército nacional desencadenó una contra ofensiva en Teruel, siendo recuperada.


Batalla del Ebro


La situación republicana comenzaba a ser delicada. Pese a que una parte importante del Ejército se encontraba en Cataluña era urgente volver a comunicar ambas zonas. La situación internacional además hacía un guiño a la suerte republicana. El regreso de León Blum en Francia permitía momentáneamente la apertura de la frontera y el paso de importantes suministros militares.

El Estado Mayor republicano planteó entonces la principal ofensiva de toda la guerra. El cruce del Ebro en la zona de Gandesa. Se planeaba o bien una ofensiva victoriosa que incluso recuperase Teruel y dejase rodeadas las tropas de Castellón o si no al menos una larga guerra de desgaste. Casi se confiaba más en lo segundo, ya que en aquellas fechas la situación internacional estaba muy revuelta. La crisis de los Sujetes hacía temer una guerra en Europa, lo cual parecía bastante lógico llevaría a una intervención franco-británica a favor de la república española.

El paso del Ebro si bien fue bastante rápido ni siquiera consiguió un objetivo tan limitado como ocupar Gandesa. La reacción nacional fue muy rápida y además hay que tener en cuenta que en esta época la superioridad aérea nacional era cada vez mayor.

A Franco se le planteaban dos opciones. O bien una movimiento de flanco, tal vez partiendo de Lérida, para aislar totalmente al ejército de Cataluña o bien el enfrentamiento directo y la guerra de desgaste. Se optó por lo segundo probablemente por dos consideraciones. En primer lugar un movimiento cercano a la frontera francesa en un momento de máxima tensión por la crisis de los Sujetes fuese visto como una amenaza por Francia. En segundo lugar, Franco como casi todos los oficiales españoles del momento habían crecido con las doctrinas francesas de la primera guerra mundial, es decir guerra de desgaste y punto débil del enemigo.

El resultado de este verdadero “choque de carneros” fue la costosísima victoria nacional, en una batalla que como aquellas de la primera guerra mundial en Francia se decidió después de varios meses y donde las unidades soportaban pérdidas de hasta el 80%. Pero si costosa fue la victoria nacional perores resultados tuvo en el bando republicano. Se puede decir que la moral del Ejército Popular en Cataluña se hundió.

Batalla de Belchite


La otra ofensiva fue la de Belchite, donde las tropas republicanas intentaron un movimiento de flanco que les permitiese ocupar bien Teruel o especialmente Zaragoza. Finalmente nada se consiguió, ya que el frente apenas se vio modificado.


Batalla de Cataluña


Lo cierto es que esta ofensiva constituyó más que una ejemplo de bliztkrieg como aseguran algunos autores un casi paseo campal por parte de los nacionales. La resistencia como tal no existió y aquellas unidades que decidieron y continuaron resistiendo apenas tenían coordinación con otras. Barcelona fue ocupada sin resistencia de ningún tipo.


Batalla de Santander

La cornisa Cantábrica representaba una bolsa republicana. Su conquista representaría una serie de beneficios importantes para los nacionales. En primer lugar, poder ocuparla significaría poder utilizar en beneficio propio tanto los recursos mineros asturianos como sobre todo la industria siderometalúrgica de la provincia de Vizcaya. EN segundo lugar, la eliminación de este frente permitiría a los nacionales utilizar todas las tropas de este frente para crear una gran masa de maniobra que pudiese ser utilizada contra la capital.

Se eligió un eje de ataque desde el Este al Oeste. Las razones son simples. Contando con las bases de inicio en Álava y Guipuzcoa significaba una orografía menos complicada que la que ofrecía comenzar en Galicia o peor todavía los Picos de Europa. Además el objetivo fundamental era la ciudad de Bilbao, se consideraba que caída esta la posibilidad de resistencia republicana caería en picado.
Una vez ocupada toda la provincia las tropas del PNV llegaron a un acuerdo a través de la diplomacia vaticana para rendirse a los italianos, será el acuerdo de Santoña, acuerdo que por supuesto Franco se negó a reconocer. Posteriormente se produciría la caída de Santander y finalmente la eliminación de todo el frente Norte.



Bibliografía:http://www.generalisimofranco.com/GC/batallas/006.htm

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